Max Ernst, The Temptation of St. Anthony, 1945

Bogdan Baghiu
Astenia de primavera con tinte geopolítico
(fragmentos)


Traducción por Gustavo Adolfo Loria Rivel


Una mirada me acecha a diario
Apestando a reproche coloreado en pasteles de aborto y suicidio,
Ya no sé para qué sirven los ojos: si para poseer o para mirar.
Todas las primaveras que he vivido me parecen ganadas en una ruleta rusa
En la que sólo gana la soga en casa del ahorcado.
Chanchullo ontológico armado por una aurora con sus botellas de vodka.
La depresión: ¿la primera afirmación del sinsentido de nuestra carne o un placer edípico?
Pero qué más da en un mundo en el que las palabras y las armas viven a cada instante en incesto.

Los sentidos y los destinos del Prójimo han sido arrojados como dados libertinos en un Casino abarrotado de Últimas Cenas.
Aquí el incienso se coloca donde los demonios toman una sauna.
Todas las tailandesas se quedarán en la calle por culpa de la inteligencia artificial.
El hedonismo se rinde ante lo inhumano
Y el oro se ha convertido en motivo de burla para locos custodiados por mercenarios...
Mientras los cuatro jinetes del Apocalipsis me invitan a danzar con mujeres cuánticas y a una pipa de la paz
forjada por ayatolás que aún veneran prohibitivamente a Jim Morrison.

El loco con naranjas en la cabeza quiere jugar al golf con los pingüinos,
el aburrimiento tiene para él rostro de paloma de la paz,
por eso repite:
Alcatraz, mi dulce Alcatraz.

El robot León 16 vaga por Angola
para comprender la paz que reina en la garganta de una jirafa,
Mientras los mercenarios de Europa del Este buscan
los diamantes de la inmortalidad tracia entre cadáveres de niños.
¡GLORIA A TI, DIOSA HIPOCRESÍA!

Las amantes de Homero son las mujeres más felices del Universo:
se han comulgado en ritmo apofático de los Misterios de la guerra de Troya.
La ceguera como visión, el eterno tango de las lágrimas olvidadas por el llanto.
Sólo las fátimas made in China pueden aún derramar lágrimas con cristales de Swarovski para irrigar los poemas inspirados por Saraha.

Ícaro se ha convertido en el desempleado más famoso y desafortunado de la historia,
pues cualquier dron pilotado desde la taberna más infame se permite el lujo
de tener un destino más trágico que el suyo.
Un chico incluso inventó el barrio rojo del vuelo…
Me parece, si mal no recuerdo, que a él le gusta hacer cohetes
y fue expulsado por el loco de las naranjas en la cabeza
del patio de una casa blanca.

Sobre el ocupante transitorio del sillón del Loco de Rojo,
¡las cosas son evidentemente claras y evidentemente radiactivas!
¿Ícaro o Sócrates?
¡El vuelo frente al propio Ser!

Los manuscritos del Mar Vivo
fueron bañados en pilas bautismales
llenas de los arrepentimientos de las tribus apaches.
Los chamanes de la taiga siberiana
empeñan sus revelaciones en la bolsa japonesa
para poder adquirir matrioshkas afganas
a precio de residuos de las capillas sixtinas.
¡Delirio, delirio, mi dulce ELIXIR!

Ya nada es como era…
Sólo un marsupio cotidiano de tracción eléctrica puede desvelar
cómo eran las liturgias y los exorcismos en Gondwana.
Y sólo en el gran bazar se pueden encontrar aún
cocineros hábiles en preparar alas de unicornio
con aromas elaborados por monjes de Shaolín.

El peregrino ruso se ha perdido tendenciosamente en la Ruta 66
Con la esperanza de bendecir en eróticos misterios a las ninfas indómitas del Área 51.
Pero él no sabe que lo buscan con empeño
todas las milicias de la moralidad de este mundo
por el sublime pecado de la mordedura.
Desde el robot León 16 hasta el último y miserable líder de una secta,
Todos los fanáticos detestan el beso de unos labios de hombre
que se desborda sobre cada Puerta de la Vida.
El libertinaje, ese eterno gato negro arrojado en medio
de los que están sedientos de tirar la piedra.
No será la patética bomba atómica de Einstein el omega
en la historia del planeta,
sino Su Majestad el Instinto, coronado por el Papa Freud.

Todos los Holocaustos hacen fila ante el comedor social de la historia para recibir su sopa de huesos.
La gastronomía: el primer arte del fruto prohibido y del crimen.
Eva le enseñó a Caín a hacer mermelada de manzanas del Árbol del Conocimiento y salmuera de serpiente.
La hambruna y la fobia a la extinción: dos hermanas lesbianas que aman a su padre más que a nada: a Tánatos.
La muerte es sólo una golfa lexical, convertida en hermana de opulencia para todos los clérigos estafadores.
Las Sherezades ya no narran historias de amor por la noche, sino que relatan secamente la situación en la línea del frente.
Cualquier revelación se cobija a la sombra de un delirio monoatómico.
Sólo el asno que entró en la Ciudad está facultado para dar, bajo el mismo atardecer, sermones sobre sí mismo, el prójimo y, sobre todo, sobre amores ocultos en alfabetos rupestres.
Y, al fin y al cabo, ¿no habrán sido los dolores de cabeza de Jantipa los que entregaron a Sócrates a la cicuta?
Hogueras, patíbulos, primaveras: topos similares para el exorcismo de los amores malditos.

Ahora, el infame ego del menestrel aquí presente se siente agotado de tanto decir…
Esperemos, pues, al otoño, y tal vez el Logos vuelva a madurar.

INDICAȚII DE CITARE

Bogdan Baghiu, ,,Astenia de primavera con tinte geopolítico (fragmentos)’’ în Anthropos. Revista de filosofie, arte și umanioare nr. 4 / 2026

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